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Filosofía
El correr ayuda a mantener el cuerpo, la emoción, la mente y el corazón, en condición para que el alma pueda tener una felicidad completa.

El tener una meta no significa vencer a los mejores del mundo. Mucho más que eso. Nuestra meta debe ser nuestro propio progreso, y el progreso en sí es la experiencia más iluminadora.

Al correr buscamos una paz interior, que se practique como una meditación regular para ayudar a aclarar la mente de las dudas y ansiedad, fomentando un progreso espiritual y motivando al cuerpo a despertar y  vivir, alcanzando nuestros propios anhelos y aspiraciones con nuestros propios esfuerzos, así como una vida más dinámica.